sábado, 16 de abril de 2011

Hay que ser muy humano para comprender los humanos
¿COMO ESTIMULAR LOS NIÑOS?
Como padres deseamos que nuestros niños sean felices, independientes, responsables y seguros. Para ello desde muy pequeños se estimula en ellos las conductas positivas, es decir comportamientos adecuados que favorecen un desarrollo emocional y social óptimo.
¿Cómo lograrlo?
Brindando modelos adecuados y favoreciendo el desarrollo de su autoestima.
Todo niño necesita sentirse aceptado, respetado, que creamos en él, en su capacidad para superar problemas, para colaborar. Por otro lado tengamos en cuenta que enseñamos con nuestra manera de comportarnos. Somos incoherentes cuando no hay correspondencia entre lo que exigimos a los niños y lo que hacemos nosotros.

Algunos errores que cometemos: Este es lo que como padres y educadores NO DEBEMOS HACER:

a) Hacerlos sentir incapaces.

Sin darnos cuenta comunicamos a los niños que no son capaces de realizar una tarea creándoles inseguridad. Ellos son muy sensibles a las expectativas de los adultos, por lo que comienzan a dudar de sus habilidades e incluso pueden fracasar. Muchas veces hemos dicho cosas como “Cuidado, que te puedes caer”, “No lo hagas, espera que yo te ayude”, estas frases pueden aparentar una preocupación por el niño, tienen un trasfondo de tipo “no puedes hacerlo”; lo que los padres pueden hacer es cambiar estas frases negativas a positivas como “tu puedes hacerlo” y brindarle la ayuda necesaria o si está en una situación de peligro bastará con decirle “Ten cuidado, agárrate fuerte”, sin anticipar lo que puede experimentar, ya que esto predispone al niño.

b) Pedirles más de lo que pueden.

A cada edad corresponde un estado de desarrollo intelectual y de aprendizaje. En nuestro afán perfeccionista, queremos exigirles más de lo que pueden dar o hacer. Es errado no considerar su edad y sus capacidades, ya que ocasiona en el niño frustración.

c) Hacer comparaciones e incitar la competencia entre hermanos.

Usualmente existe gran facilidad para elogiar al que tiene éxito e ignorar o censurar al que fracasa. Incluso a través de los gestos podemos establecer comparaciones entre los hermanos o los alumnos, generando la falsa idea de que se les quiera solo por lo que hacen, Detrás de cada “oveja negra” podemos encontrar un niño que busca un lugar dentro de su familia o del aula. Para superar esto debemos estimular a cada uno de acuerdo con sus necesidades.

d) Inculcarles que sólo valen cuando tienen éxito.

Triunfar sin que importe los modos que empleen, fomenta el individualismo y tergiversa el desarrollo de su personalidad. Genera además una incapacidad para aprender del fracaso.

e) Hacerles depender solo de premios o cosas materiales.

Dificulta que e niño actúe por motivaciones internas no les ayuda a crecer, a tomar iniciativas.

Cómo estimular con eficacia conductas positivas:

a) Prontitud en nuestras respuestas

Cuando queramos afirmar en los niños ciertos logros o conductas positivas, debemos estimular y alentar sus esfuerzos durante el proceso o inmediatamente después. Postergarlo hace perder eficacia a la estimulación. Frases amables como “que bien lo estás haciendo”, “estas trabajando, qué bueno” y gestos cariñosos son muy valiosos cuando se los realiza en el momento adecuado, cuando la conducta positiva se está presentando.

b) Estímulos diferentes para niños diferentes

Los niños, como los adultos, tienen diferentes preferencias. No a todos les agrada lo mismo, porque tienen experiencias diferentes. Cuando estimulemos tengamos en cuenta estar particularidades: a unos les agradará que les narren un cuento o jugar con la mamá, a otros será mejor darles un dulce cuya preparación genere secuencias cálidas de acercamiento y relación pero para otros bastará la palabra acompañada del afecto sincero. Padres y maestros debemos conocer los gustos e intereses de los niños, para estimularlos con mayor eficacia favoreciendo su desarrollo hacia conductas positivas.

c) Lograr el desarrollo de nuevos comportamientos adecuados

El aprendizaje de nuevos comportamientos como saludar, recoger los juguetes, etc., no ocurre espontáneamente. Requiere de una conducción que refuerce desde el inicio la nueva conducta. Al comienzo es importante estimularlos inmediatamente por la acción realizada. Cuando el niño reitera con regularidad la nueva conducta, mantendremos el estimulo en forma intermitente hasta que se afirme el nuevo comportamiento. Por ejemplo cuando el niño guarde los juguetes, podemos reforzar su conducta con una felicitación, un abrazo o un sticker (reforzador social o material), esto ser realizará cada vez que se presente la conducta, posteriormente y paulatinamente estos reforzadores disminuirán hasta que el niño incorpore dicha conducta como parte de su estilo de vida.

Tipos de estímulos o reforzadores que podemos usar:

Sociales: Están basados en estímulos verbales (felicitaciones), contactos físicos (palmaditas, caricias de aprobación…), expresiones faciales (gestos, sonrisas, movimientos de cabeza…).
Físicos: los dulces, los premios, regalos, etc., son valiosos cuando están ligados a estímulos de carácter social, cuando se realizan dentro de un contexto emocional que genere la aproximación. No podemos abusar de ellos creando dependencia.
Actividades preferidas: Conociendo los gustos de los niños, podemos usar las actividades que más les agradan (paseos, recreos…) para estimularlos con eficacia.
Retroalimentación: Cuando se realiza un esfuerzo o actividad especifica, es gratificante ser alentado por la forma como se ejecuta (“estas escribiendo muy bien” o “qué bonito el dibujo que está pintando”, por ejemplo).
Tomado de: Cosas de la infancia

¿Que hacer cuando el niñ@ no quiere estudiar?

¿Que hacer frente al mal comportamiento?

¿Que es el deficit de atención?

http://www.youtube.com/watch?v=IVBvd5vEOWI

¿Como hablar con los hijos de las malas notas?

http://paternidad.practicopedia.com/como-hablar-con-tus-hijos-de-las-malas-notas-2954

¿Por que dicen mentiras los niños?

¿Como se desarrolla la personalidad?

http://www.youtube.com/watch?v=bLbeatlI53c

¿Que es la hiperactividad?

El cerebro

Impulos Crebrales

¿Cómo aplicar la autoridad con amor?


REFERENTE TEÓRICO

Por  autoridad se entiende el modelo que los padres establecen en su núcleo familiar para enseñarle a los hijos, o demás miembros, lo que está permitido y prohibido. La autoridad es una herramienta para promover la cohesión grupal, vía la reflexión y el establecimiento de reglas. Esto implica una reflexión sobre dos conceptos: el poder y la acción. El primero como posibilidad de influenciar la forma de comportamiento de otro sujeto, siempre y cuando no se utilice como medio de dominación o de subordinación de una voluntad a otra, como el dominio de un hombre a otro. 
El segundo está mediado por la no-instrumentalidad y la libertad. La acción es una decisión que está atravesada por la responsabilidad del sujeto hacia las consecuencias de tal acto. De esta manera, acción y poder se definen mutuamente.
La autoridad democrática es aquella que permite el consenso, el diálogo y los acuerdos, partiendo de la premisa de qué es mejor para todos. Por lo tanto, en este modelo cada miembro de la familia es importante y protagónico. Aquí existen garantías a través de la práctica de la escucha activa y la utilización de la palabra como forma de construcción conjunta, es decir, no es simplemente la capacidad humana para actuar, sino para actuar concertadamente. Es un poder que no puede ser exclusivo de seres individuales. El poder se afirma en el respeto de los pactos y los acuerdos concertados.
El autoritarismo se comprende como un modelo fundado en la sumisión incondicional hacia el representante de la autoridad, aunque el autoritarismo no tiene autoridad, es decir, se vale de la imposición para hacerse reconocer por medio del temor. Esto evidencia la incapacidad para establecer consenso, para concertar.
La permisividad se sustenta en la idea de “dejar hacer” para alcanzar la realización de “seres libres”, es decir, dar permiso para llevar a cabo cualquier acto confiando en la “conciencia” de cada miembro, desconociendo que esto es una construcción conjunta. Si bien, en la autoridad democrática la premisa es qué es mejor para todos, aquí es qué es mejor para mí, por tanto no es un proyecto común de convivencia sino individualismo.
Por tanto, la autoridad en la familia ha de ir inspirada por el cariño que tengas por tus hijos, por el verdadero amor que busca el bien de ellos, por el respeto a sus personas, por el dominio personal de tus enojos, flojera y egoísmo. Estará revestida de generosidad, pues debes esforzarte para vencer tus comodidades con tal de ayudar a que tu hijo sea mejor. Será, también, una autoridad adecuada según las necesidades de cada uno de los miembros de la familia. No podrás exigir lo mismo a un niño que a una niña; a quien es flojo o más inquieto, a quien es inteligente o a quien lo es menos.
1.       Reflexión:

¿Qué nos hace mejores padres?
Los buenos padres no le dan a su hijo todo lo que necesita,
Le enseñan que él es capaz de conseguir lo que quiere.
Los buenos padres no buscan hacer feliz a su hijo,
Le enseñan que la felicidad depende de cada uno.
Los buenos padres no le dan oportunidades a su hijo,
Le enseñan a buscarlas, a crearlas y a aprovecharlas.
Los buenos padres no le dan a su hijo lo mejor para que sea feliz,
Le enseñan a disfrutar y a encontrar lo mejor, aún en lo más sencillo.
Los buenos padres no le enseñan a su hijo a superar siempre a los demás,
Le enseñan a superarse a sí mismo.
Los buenos padres no le enseñan a su hijo a decir todo lo que piensa,
Le enseñan que lo que pensamos no es la verdad absoluta y que debemos
Ser cautelosos al expresar nuestras opiniones, teniendo en cuenta los sentimientos de los demás.
Los buenos padres no le resuelven los problemas a su hijo,
Le enseñan a asumir responsabilidad y a aprender de sus errores.
Los buenos padres no le enseñan a sus hijos a evitar los fracasos,
Le muestran que el fracaso es parte del camino hacia el éxito.
Los buenos padres no convencen a su hijo de su importancia en la sociedad
Le enseñan que sirviendo se volverá importante para ella.
Los buenos padres no le enseñan a su hijo a ser crítico y resentido ante las injusticias,
Le enseñan a contribuir en paz y a construir la justicia.

NIÑOS HIPERACTIVOS, HIPERNECIOS O SIN NORMAS? COMPRENDAMOSLO

Para estos tiempos el termino hiperactividad esta tomando mucho eco entre padres, maestros y comunidad en general, termino que en repetidas oportunidades es mal diagnosticado valga aclarar por quienes no tienen la facultad de hacerlo, rotulando a la ligera muchos niños y niñas en etapa escolar  debido a las manifestaciones de comportamiento demandantes de atención y de mayor cuidado sobretodo en las aulas escolares.
Para conocer un poco mas de esto que tantos hablan pero en realidad no se maneja muy bien, es importante aclarar que la sintomatología de esta disfunción cerebral puede ser clasificada según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad que presente y además es mas frecuente en niños que en niñas, de cada 4 niños solo una niña presenta la disfunción; algunos patrones de comportamiento que puede presentar son:
-Dificultad para resistir a la distracción.
-Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
- Dificultad para atender selectivamente.
- Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
- Actividad motora excesiva o inapropiada.
- Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
- Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
- Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
- Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
- Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
- Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.
Teniendo en cuenta lo anterior el papel que juega el maestro es de gran importancia en el diagnóstico y tratamiento de los niños y niñas que presentan esta disfunción, las largas jornadas frente al tablero lleno de letras interminables que el niño debe transcribir sin ningún sentido, tareas repetitivas sin cambios de ambientes, exigencia en las actividades de permanecer quietos en el puesto, la oposición a que el niño se destaque o exprese sus ideas, el estar cercano a ventanas juguetes u otros dentro del aula de clase, son algunos de los detonantes del comportamiento.
Una mirada desde otro plano es el análisis que se hace al tener varios de estos niños en consulta por que sus padres lo solicitan o bien por que desde la escuela se hace el requerimiento, algunos de estos niños son mal diagnosticados por presentar ciertos comportamientos similares a la disfunción mencionada, cuando estos pueden radicar es en los malos adiestramientos con la norma,  dificultades de adaptación social por conductas mal aprendidas en el hogar y lo que es peor por el abandono de los padres que aún estando vivos convierten a los niños en huérfanos dado el descuido del que son victimas. Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y peleonero. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo exigido por los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social.
Sin embargo muchos de estos comportamientos, sino todos, hacen parte de las dificultades que se vienen presentando en las maneras de educar actuales, niños y niñas con mucho tiempo disponible sin normas ni vigilancia de los adultos, discursos poco concordantes entre la acción y la palabra, normas poco definidas, padres poco comprometidos con mantenerse en sus decisiones por evitar discusiones y desgastes que son necesarios para que estos pequeños identifiquen quien es el adulto y quien pone las normas.
Para concluir es entonces la hora de preguntarnos si son niños “imperactivos” como es mal llamado,  pero que en su etimología tendría la razón (“imperan y mandan en sus casas”),  niños sin normas y con malos esquemas aprendidos en el hogar o realmente hiperactivos. Es bueno que el análisis lo planteemos desde todos los agentes de formación de estos pequeños que hacen parte ya de la futura sociedad del país, teniendo en cuenta:
·         Si son los métodos obsoletos y tradicionales que ya no llaman a la imaginación, creatividad y disfrute, hacer un alto y cambiar
·         Si es la falta de compromiso con la formación y la norma en el hogar reaprender y tomarnos el tiempo de reflexionar y mejorar
·         Si es realmente la disfunción que sea diagnosticada y tratada por un profesional, sin rotular, excluir o estigmatizar al niño o niña, sino ayudando a que su formación sea cada vez mejor y mas placentera para lograr un ser humano feliz y productivo
Adaptación y comentarios de
MARIBEL LENIS LEBRÚN
PSICOLOGA
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